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martes, 17 de abril de 2012

Resumen de la entrada previa en el blog

A continuación resumiremos brevemente, para los lectores que no dominan el polaco, el tema de la entrada que antecede a ésta en el blog.

Se trata de una carta de Marlena Gałczyńska, escritora polaca, radicada en Dinamarca, quien está promocionando una página sobre escritores polacos, centrándose en la idea de crear una red de escritores que escriben en polaco fuera de las fronteras de Polonia. Marlena es cocreadora de la página.

jueves, 28 de abril de 2011

Enlaces sobre Ernest Malinowski

Para la juventud que lea este correo y que no conoce la obra de Malinowski les recomiendo la siguiente bibliografía:

1.- Semblanza biográfica de Malinowski por la Embajada Polaca:
http://www.lima.polemb.net/index.php?document=145


2.- Biografía de Malinowski en wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ernest_Malinowski

3.- Artículos sobre Malinowski en polaco:
http://przewodnik.onet.pl/polska/czlowiek-ktory-zlamal-grzbiet-andow,1,3293606,artykul.html
http://pl.wikipedia.org/wiki/Ernest_Malinowski

4.- Artículos sobre Malinowski en inglés:
http://en.poland.gov.pl/Ernest,Malinowski,railroad,in,the,clouds,1981.html
http://galapagosonline.wordpress.com/tag/ernest-malinowski/

5.-
"Ernesto Malinowski constructor del ferrocarril trasandino 1818-1899.", Autora: Bartkowiak, Danuta., Lima: Fondo Editorial del BCRP, 1998. 217 p: ilus.

DIRECCION DEL BCR.
Jr. Antonio Miró Quesada 441-445, Lima-1, Perú / Telf.: (511) 613 2000
webmaster@bcrp.gob.pe /

COMPRA EN LINEA DEL LIBRO:

http://www.allbookstores.com/Ernesto-Malinowski-Constructor-Del-Ferrocarril/9789972530135

Atentamente

Dino Gavancho

martes, 26 de abril de 2011

Ernest Malinowski: Un individuo histórico universal.

Para empezar comentarles que las innumerables contribuciones del Ingeniero polaco Ernest Malinowski, pusieron al Perú en el camino de la modernización tecnológica e infraestructural, y su arriesgada misión en la fortificación y conducción de la defensa del Callao en el combate contra España de 1866, lo coronaron como Ciudadano honorario del Perú y Héroe nacional nuestro, un peruano más.
Ernest Malinowski, natural de Seweryny, Polonia, hijo de una familia descendiente de la nobleza, vivió tempranamente los sucesos de la fallida revolución polaca de 1830-31, luego al tener que emigrar con su familia, lejos del calor de su tierra natal, endureció su carácter y aprovecho las oportunidades posibles para su desarrollo intelectual y profesional. Felizmente tuvo la suerte de estudiar en las más prestigiosas instituciones politécnicas francesas.
Luego de una excelente labor en Europa, es contratado por el Gobierno Peruano para potenciar nuestra infraestructura y formar especialistas en el ramo. El 31 de octubre de 1852 llegó al Callao y empezó su labor ingenieril, que no cesó en 50 años.
Pronto se le delegarán varias responsabilidades como la implementación de la Primera Escuela de ingenieros, la construcción de vías férreas para el transporte de mercancías hacia la costa, la remodelación de la ciudad de Arequipa y un estudio sobre la moneda nacional y la mejora en la acuñación de la misma.
En este último trabajo muchos autores mencionan que plasmó ideas revolucionarias sobre el desarrollo de la economía de un país. Y es a partir de este punto donde la influencia de Malinowski comienza a calar hondo en el Perú, pues las ideas que esbozó inspiraron a estadistas como Manuel Pardo y Lavalle (primer presidente civil del Perú) a la publicación de un estudio económico relacionado con el proceso de integración física entre las provincias del Perú. Malinowski y Pardo estaban convencidos de que una integración a través de vías de transporte férreo adecuadamente diseñadas era el secreto para el despegue económico del Perú. Un ferrocarril que una la selva central con Lima, atravesando con túneles el espinazo andino y sembrando desarrollo a su paso, era lo que pedía Malinowski, era además lo más coherente y necesario, si queríamos realmente crecer como una nación integrada.
Pero lo más emocionante de la personalidad de Malinowski es ese fervor patriótico y ese sentimiento idealista que profesó. Su labor es un ejemplo de cómo la ciencia y la técnica pueden inclinar la balanza de un país hacia el desarrollo.
En 1866, España se dispone a atacar al Callao, el primer puerto peruano, superando en número y en potencia de fuego. Todo hacía presagiar la derrota peruana, si no fue por que casi un año antes Malinowski y otros excelentes ingenieros diseñaron una defensa militar sin igual, donde utilizaron un sistema telegráfico para conectar a todos los puntos de ataque.
Llegó el momento del combate, todos los colaboradores extranjeros pueden resguardarse lejos del área de combate o en sus casas, pero un individuo universal dijo : ¡¡Yo tengo que combatir con ustedes!!, era Malinowski, y ubicándose en la primera línea de combate coordinando las coordenadas de disparo, analizando estrategias, dando vivas al Perú, quizá al ver nuestra bandera veía en ella parte de la suya, una franja roja menos o una más quizá y al defendernos completaba la labor inconclusa de su padre y sus compatriotas en su lucha por la independencia, por ello necesariamente ¡Debíamos ganar!.
Una hora después un disparo mortífero destruye la torre La Merced con la perdida del Ministro de Guerra y mejor amigo de Malinowski, José Gálvez y el Graduado de la École Politechnique, el Ingeniero Colombiano Cornelio Borda,… la bandera peruana en el suelo,… humo por todo lado,… desconcierto,… temor…de pronto,…alguien levanta la bandera y corriendo la enhiesta en la Torre Santa Rosa,… otra vez ondulante,… la bandera peruana en alto,… un potente mensaje de fortaleza de ánimo que devuelve la confianza al ejército y la población expectante, era Malinowski otra vez, a partir de ese momento, la lucha más encarnizada tiene lugar entre la artillería dirigida por Malinowski y la Numancia…3 horas después un potente disparo del Santa Rosa deja fuera de combate al Buque Insignia español, logrando la victoria total para los Peruanos y sus aliados… alegría y júbilo, admiración y respeto por este insigne hombre de Seweryny. Malinowski era más peruano que muchos desde hacía mucho tiempo y con este gesto toda la nación daba cuenta de ello.
Su amor al Perú lo demostró en todo momento, incluso en los aciagos días de la Guerra del Pacífico, donde desde Ecuador cumplía una cerrada defensa en los medios de prensa reclamando justicia. Allí mismo su genio creador lo llevó a dirigir la construcción del ferrocarril que unía Quito y Guayaquil.
Ernest Malinowski fue un visionario y un ejecutor, supo armonizar el altruismo de sus ideales con la mentalidad práctica y ejecutiva. De haber tenido el Perú un contexto de tranquilidad y paz en esas épocas, los proyectos de Malinowski nos hubieran convertido rápidamente en una potencia económica. Aunque incompleta su obra maestra el ferrocarril Trasandino, en su tiempo el más alto del mundo, fue por mucho tiempo el medio dinamizador de la economía nacional y aún hoy, la carretera adyacente es la de mayor tránsito de mercancías.
150 años después, ingenieros, economistas, empresarios y estadistas concluyen sobre la necesidad de construir más líneas de transporte férreo como vía de solución al problema del transporte de personas y de mercancías, especialmente en la geografía tan accidentada de la cordillera andina.
Si bien es cierto, la ambición y la inquina impidieron la construcción de sus proyectos en esos momentos vitales, es momento ya, de aprender realmente la lección que hombres como Malinowski nos han legado, y lo más importante y vital, que nuestros niños y jóvenes conozcan experiencias como la de el y se IDENTIFIQUEN con su visión, que se sientan ciudadanos del mundo, y defiendan la justicia en su país y en cualquier parte del planeta. Que sean hombres y mujeres útiles para la sociedad.
Menuda tarea tenemos todos los padres de familia, educadores y ciudadanos concientes, de que tenemos que formar muchos Malinowskis, muchos genios, si queremos, mínimamente que la humanidad sobreviva.

*Esta reseña es una contribución al programa radial "La Hora de Polonia", transmitido desde Buenos Aires y con el animo de contribuir a rescatar lo mejor de nuestra memoria histórica y revalorar sus mejores contribuciones.

Dino Gavancho

viernes, 25 de marzo de 2011

Comentario al libro "Mi pequeña Polonia" de Krystyna Ciapciak R.

Aquí comentaremos breve- mente el libro "Mi pequeña Polonia" escrito por la señora Krystyna Ciapciak R. y publicado recientemen- te en Lima. Este libro es un testimonio de vida de la autora, quien narra sus recuerdos, desde su más tierna infancia, hasta llegar al Perú a los catorce años de edad. Lo interesante es que estos recuerdos son asimismo un testimonio histórico, por haberle tocado vivir la Segunda Guerra Mundial en carne propia durante esa etapa de su vida.
En el libro la autora nos habla de su infancia en la que intercala recuerdos familiares con lo que sucedía alrededor, bombas, redadas en las que se capturaba a los jóvenes polacos en las calles, etc. Nos cuenta del Levantamiento de Varsovia, al que fue a luchar uno de sus hermanos, a quien nunca volvió a ver. De como luego del Levantamiento, como parte de la población sobreviviente de Varsovia, fue llevada conjuntamente con su madre a cumplir trabajos forzados en Alemania. Y de como luego de la guerra, durante unos cuantos años, estuvo pasando de un campo de refugiados a otro, siempre en compañía de su madre. Estos campos de refugiados utilizaban las instalaciones de lo que anteriormente habían sido campos de trabajo y de concentración.
Luego la autora nos habla del así llamado "Encuentro del perdón y la fraternidad" organizado en el año 2003 por las autoridades de la ciudad de Bietigheim - Bissingen, en el que los habitantes de la misma se reunieron con quienes estuvieron allí de prisioneros durante la guerra. Asistió invitada, en compañía de su hija, con los costos de ambas pagados. Nos cuenta del choque del reencuentro con su pasado, al retornar al lugar donde había sido prisionera 59 años antes. De como viajó luego a Polonia, donde una amiga le prestó un libro titulado "Perdonar no significa olvidar".
Para finalizar diríamos que si bien es cierto que en polaco hay mucho material sobre el tema de la Segunda Guerra Mundial: libros, películas y testimonios de gente que vivió la guerra, publicados, grabados en CD o en entrevistas para la televisión, éstos no salen del círculo polacoparlante. Éste es un círculo amplio, pues Polonia cuenta con más de cuarenta millones de habitantes, y con un aproximado de dieciocho millones de descendientes de polacos fuera de Polonia, pero no es universal. Por eso creemos que es importante la publicación de este tipo de testimonios en otros idiomas, en este caso el castellano. Ya que quienes no están ligados directamente a la cultura polaca, y muchas veces los mismos descendientes de polacos, tienen una visión errónea de la guerra. Una visión en la que ésta se reduce a nazis, cuya nacionalidad no siempre queda clara, persiguiendo judíos. Nadie niega que esa fue una parte crucial de la guerra, pero no fue la única. Me parece que eso se debe, en gran medida, a que las películas hollywoodenses presentan justamente esa parte de la guerra.
Lo que he presentado aquí es apenas una pequeña reseña de un libro de más de trescientas páginas, por lo que recomiendo la lectura del mismo.

Isabel Sabogal Dunin - Borkowski 


Comentario publicado en la Gazetka "Dom Polski"

lunes, 17 de mayo de 2010

Recuerdo de la Sra. Hilda Reátegui de Lawiński

La Sra. Hilda Reátegui de Lawiński, acompañada de su segundo esposo Volker Thiessen y de miembros de la colonia polaca en el Perú. Lima, 1984.

En este año dedicado al Bicentenario de Federico Chopin, no podemos dejar de mencionar la labor realizada por la Dra. Hilda Reátegui de Lawiński, fallecida en marzo del 2006, quien conjuntamente con su esposo Aleksander Lawiński fundó el Círculo Musical F. Chopin en abril de l975. Fue difusora de la música de Federico Chopin en el Perú durante 25 años, a través de las ondas de su programa semanal de una hora en Radio Santa Rosa, así como organizando recitales y conciertos. Fue autora de varios libros relacionados con su profesión, y otros, siendo el último uno sobre los amores de Chopin y George Sand.

La pianista cracoviana Dorota Kochanowicz dedicó un concierto de música de Chopin a la memoria de la Dra. Hilda Reátegui de Lawiński . El concierto se realizó el día 11 de Mayo de este año a las 7 p.m. en la Casa de la Cultura (Wojewódzki Dom Kultury) de Rzeszów.

martes, 15 de diciembre de 2009

Volker Thiessen, in memoriam

Por la presente comunicamos el repentino fallecimiento de quien fuera el segundo esposo, de la Sra. Hilda Reátegui viuda de Lawiński, cofundadora de la Asociación Dom Polski, y fundadora del Círculo Musical Federicho Chopin, el profesor Volker Thiessen Wolf, acaecido el 7 de Noviembre del 2009 a la edad de 67 años. El sepelio se realizó en privado en el Cementerio Jardines de la Paz.
EL profesor Thiessen nació en Hamburgo, Alemania. Fue profesor de los idiomas inglés y alemán en la Universidad Ricardo Palma y en el Instituto Goethe. Se casó con la Sra. Hilda Reátegui viuda de Lawiński el 22 de Febrero de l989, coincidiendo ese día con el del nacimiento del gran compositor polaco Federico Chopin, su compositor favorito. El Profesor Thiessen condujo quizás el mejor Programa de Música Clásica en Radio Filarmónica durante muchos años y colaboró desde 1975 con Radio Santa Rosa y el Círculo Musical Federico Chopin de Lima, difundiendo la música de compositores polacos y otros, así como programas culturales y musicales.
Que en Paz Descanse

sábado, 11 de abril de 2009

Reseña del libro "Perú, mi tierra no prometida"

Feliks Woytkowski nació un 20 de mayo de 1892 en la localidad de Grzymalów en la región que actualmente pertenece a Ucrania. Su padre Jan Woytkowski era médico, si bien trabajaba como empleado del correo, su madre se dedicaba a las labores de la casa. Finalizó sus estudios secundarios en la ciudad de Lwów. Estudió en la Escuela Superior de Altos Estudios Comerciales y Consulares en Liège (Bélgica) y Economía y Ciencias Políticas en Oxford (Inglaterra). Luego de combatir en la Primera Guerra Mundial retornó a Polonia en 1920, donde contrajo matrimonio con Helena Chmielewska. La situación en Polonia devastada por las guerras era difícil, por lo cual Woytkowski empezó a considerar la posibilidad de emigrar fuera con su familia. Se enteró entonces del programa de colonización de la selva peruana por colonos polacos. Obtuvo un documento del Consulado peruano en Varsovia en el que se le ofrecía darle un terreno para cultivar, semillas y herramientas para trabajar el agro, así como la devolución de los costos de viaje a través de la Dirección de Migración en Lima. Woytkowski arribó al Callao en 1929 con su esposa y su hijo Jerzy Berdnard de apenas cuatro años de edad. Al día siguiente se dieron cuenta de que la supuesta colonización era un engaño. Los colonos polacos partieron hacia la selva central. Diecisiete personas murieron en el camino de hambre e inanición. No obtuvieron nada de lo prometido, si bien varios colonos habían firmado recibos sin conocer el castellano, por lo cual aparentemente el trato se había cumplido.
Woytkowski quedó prendado de la naturaleza de la ceja de selva. Se estableció con su familia en Yamaquezú, cerca a Oxapampa y fue uno de los fundadores de Villa Rica. Pero no duró mucho en ningún lugar. Esto afectó su vida familiar, dándose su divorcio cuando residían en la hacienda de Chontabamba en la región de Chanchamayo. Sin embargo él y su esposa continuaron siendo siempre amigos. Durante un tiempo residió con el polaco Piotr Paprzycki, quien vivía con los campas, y como ellos vestía una cusma y se adentraba con arco y flecha a cazar en la selva. Se le conocía con el sobrenombre del “chuncho gringo”. Fue en Yamaquezú donde inició su labor de entomólogo, dedicándose a capturar insectos de todo tipo. Enviaba estos insectos a diferentes instituciones científicas tanto de Europa como de América. Más de mil especies de insectos fueron descubiertas de esa manera para el mundo científico y muchas de ellas tienen como parte de su nombre el de Woytkowski. Posteriormente se dedicó a recoger plantas para el jardín botánico de la Universidad La Molina y también para enviarlas a los jardines botánicos de Missouri y Berkeley en los Estados Unidos y durante siete años exclusivamente para la empresa farmacéutica CIBA, para la cual recogió aproximadamente 80 mil plantas medicinales de cinco mil especies. Entre 1929 y 1964 realizó aproximadamente 60 expediciones a la sierra y ceja de selva del Perú. Eso de expediciones es relativo, pues llegó a residir por temporadas en varios de estos lugares. Entre los múltiples trabajos que realizó está el de haber enseñado francés en la Universidad de San Marcos, haber trabajado para el Jardín Botánico de Lima, haber estado a cargo del Jardín Botánico de La Molina y haber estado a cargo del diseño de jardines del campamento de la Oil Petroleum Corporation en Talara y otros más.
A pesar de tanto trabajo pasó mucha penuria económica, y cuando por la edad de 72 años y su estado de salud, afectado por las condiciones precarias en las que realizó sus expediciones, no pudo seguir trabajando, no tenía los medios para mantenerse y curarse. Su hijo había muerto a la edad de 26 años, dejando en la orfandad a tres criaturas, que se criaban con la familia de su madre. Es entonces que el Dr. Nizzola, científico peruano amigo suyo, le pagó el pasaje a Bélgica en 1965 y le dio una bolsa de viaje para el camino. En Bruselas Woytkowski gestionó su nuevo pasaporte polaco, ya que en ese entonces no había consulado polaco en el Perú y el pasaporte que tenía de 1925 ya no era válido. Retornó a Polonia en octubre de 1965, luego de 37 años de ausencia a casa de su hermano Tadeusz en Cracovia. Luego de tanto tiempo no logró acostumbrarse a Polonia, no aguantaba el frío del invierno y su estado de salud estaba muy deteriorado. Falleció en Cracovia el ocho de mayo de 1966.
El libro de Feliks Woytkowski “Perú, mi tierra no prometida” es en realidad una selección de sus textos, hecha por Salomea Wielopolska, quien los tradujo del inglés y el castellano al polaco y armó con ellos el libro que fue publicado en polaco en 1974 y en inglés en 1979.

Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

viernes, 14 de noviembre de 2008

Feliks Woytkowski

Feliks Woytkowski, entomólogo y botánico polaco vivió durante casi 40 años en el Perú, a dónde llegó en el año 1929 acompañado de su esposa Helena Chmielewska y su hijo Jerzy Berdnard de 4 años de edad, un poco al azar y atraído por la selva amazónica; sin embargo, por el estallido de la Segunda Guerra Mundial y acontecimientos posteriores ocurridos en Polonia y la pérdida del contacto con su familia, permaneció casi toda su vida en Perú, durante la cual mayormente recorrió la selva peruana estudiando y colectando insectos y especies de plantas desconocidas para la ciencia de entonces y casi al final de su vida, en el año 1964, pudo retornar a su amada Polonia, donde falleció dos años después, y a donde llegó llevando consigo dos cajas que contenían todas sus notas y apuntes de sus expediciones y actividades científicas juntamente con sus observaciones sobre la cultura y la vida social del Perú de entonces y que consideraba “era lo más precioso que podría ofrecer a su patria”.

Durante su estadía en el Perú (1929-1964) llevó a cabo una obra verdaderamente grande y en condiciones muy difíciles, llegando a realizar más de 60 expediciones a través de todo el Perú por cuenta propia y otras formando parte de expediciones científicas organizadas por botánicos de los Estados Unidos. En el campo de la Entomología, coleccionó y estudió más de mil especies de insectos desconocidos para la ciencia de entonces y entre ellos varios que requerían de la creación de nuevos géneros, llevando algunos incluso su apellido. En el campo de la Botánica, descubrió más de cien nuevas especies de plantas descritas después detalladamente por especialistas y algunas de ellas fueron designadas con su apellido, como: “Monnina Woytkowski”.

Colaboró con decenas de instituciones científicas de Europa y de ambas Américas, a donde enviaba sus descubrimientos y anotaciones. Casi el total de sus colecciones botánicas se encuentran en los Estados Unidos (Herbario del Jardín Botánico de Missouri donde es famosa la colección de plantas peruanas “Woytkowski”) y en el Jardín Botánico de la Universidad de California en Berkley. En el Perú enriqueció y donó cientos de plantas juntamente con sus anotaciones a los jardines botánicos de Lima, exhibiéndose en el Jardín Botánico de la Universidad Agraria más de 600 plantas con sus descripciones y anotaciones. Fue director del Jardín Botánico de Lima de 1942-1945.

Una pasión a la que igualmente dedicó muchos años de su vida fue al estudio y colección de plantas medicinales para la industria farmacéutica Ciba, para lo que entró en contacto con indígenas de la selva, de quienes aprendió mucho en esta labor y su colección representó más de 80 mil plantas de cinco mil especies. Asimismo, a la creación de semilleros y plantaciones de orquídeas, cactos, palmeras y helechos, llegando a plantar más de mil orquídeas, 500 de las cuales realmente buenas.

Perú: Mi tierra no prometida”, es la obra póstuma de Feliks Woytkowski, muy conocida en el círculo de botánicos y entomólogos y que fue cuidadosamente recopilada y publicada a su muerte por Salomea Wielopolska, en base a sus diarios e información cronológica de todas sus expediciones realizadas durante su vida en Perú, y que gracias al apoyo del Smithsonian Institution de Washington, fue traducido del polaco al Inglés y convierten este libro en un documento valioso y donde se puede revivir momentos importantes de la historia del descubrimiento científico de la biología de la amazonía peruana. El Dr. Martín Brown del “Research Laboratory, Colorados Springs escribió una vez que “Woytkowski fue un héroe de las ciencias naturales”. y la publicación de este libro es un homenaje justo para un personaje extraordinario, quien dedicó su vida a las investigaciones naturales en los campos de la Botánica y la Entomología.

Feliks Woytkowski solía decir que cuando “los polacos hacen individualmente algo útil en el extranjero”, Polonia ganaba importancia y prestigio y que siempre ese fue el propósito de su vida.

Gladys Woytkowski Pinzás

Publicado en la Gazetka "Dom Polski"

Lima, Perú, Octubre del 2008

jueves, 14 de agosto de 2008

Breve nota sobre Gerard Szkudlarski

A lo antedicho por Gabriel Icochea añadiríamos, que en los más de cuarenta años que vivió en el Perú, Gerard Szkudlarski fue aparte de intérprete y traductor, Director de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica; que enseñó en la Escuela de Intérpretes y Traductores (ESIT) y en las Universidades Femenina, Católica y Ricardo Palma. Que formó por lo tanto a generaciones enteras de intelectuales y actores peruanos.
Que mantuvo perfecto su dominio del idioma polaco, a pesar de haber visitado Polonia por última vez en 1975. Que compartió su conocimiento de la cultura polaca, dictando cursos de historia, literatura e idioma polaco en la Embajada. Que fue miembro de la Junta Directiva de “Dom Polski” en el período 2004 – 2006. Por última vez escuchamos una exposición suya en la Fiesta del Tres de Mayo.
Cabe recalcar el apoyo desinteresado que le brindaron primero la Sra. Hilda Lawinska y luego la Sra. Maruja Santolalla, hospedándolo durante años en sus casas.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Gerard Szkudlarski, un homenaje

En este mismo espacio, hace algunos meses, Gerard Szkudlarski hizo un resumen de su trayectoria académica. Realizó sus estudios secundarios en Francia, estudió Teatro en la Escuela de Teatro de Łódź; filología románica en la Universidad Central de Madrid y literatura en la Universidad Católica del Perú. Además, habló prolijamente sobre sus diversos empleos como traductor y profesor universitario. Pero los datos suelen ser resúmenes de otras grandezas que permanecen ocultas en la brevedad. Szkudlarski entendió por igual de semiología y de fenomenología sartriana. Sus áreas de interés estuvieron centradas en la literatura francesa tanto del siglo XIX como de la segunda postguerra y tuvo, por decir lo menos, una indeclinable curiosidad por el mundo antiguo. Esto reflejaba lo que todo hombre culto sabe con certeza: las bases de nuestra cultura se encuentran en los griegos y tal vez no hayamos logrado decir nada nuevo desde ellos.
No seríamos justos si no mencionáramos sus búsquedas en la filosofía oriental: el yoga, el budismo, las fuentes judías. Esta ansiedad por el conocimiento revelaba un espíritu refinado y una afición por el rigor y la buena argumentación. Ninguna convicción es valiosa mientras no la sepamos defender con argumentos e incluso con una coherencia práctica, le escuché decir más de una vez.
Sin embargo, no es la primera vez que las parcas nos sorprenden desprevenidos. Pocos días antes de encontrarlo sin vida, había proyectado una traducción de los moralistas franceses del siglo XVII, en especial de la obra de La Rochefaucauld. También se entusiasmó por terminar una traducción de Jacques Prévert, de quien había trasladado al español con criterio artístico varios poemas.
Nunca nos vamos completos. Eso demuestra cuán vivos estamos, cuán ligados a la vida nos encontramos. Mientras haya proyectos tenemos un merecido espacio en la humanidad.
Gerard Szkudlarski, que por encima de todo fue un patriota polaco y un testigo histórico privilegiado del calvario de su patria, nos entregó un poco de lo más inteligente de la cultura occidental. Todos somos tributarios de su talento y todos lo extrañaremos.


Gabriel Icochea Rodríguez

lunes, 23 de junio de 2008

Semblanza de Eduardo de Habich

Edward Jan Habich, más conocido como Eduardo de Habich nació el 31 de enero de 1835 en Varsovia y falleció el 31 de octubre de 1909 en Lima. Fueron sus padres Ludwik Habich y Matylda Mauersberger. La familia, procedente de Osnabrück en Alemania ya se había asimilado a la cultura polaca.
Según la tradición familiar, Eduardo, siendo alumno del último grado de secundaria, le dio una bofetada al director del plantel, por lo que tuvo que abandonar la Escuela. Ingresó luego la Escuela de Artillería de San Petersburgo. Luchó en la guerra de Crimea, después de la cual tomó parte activa en la construcción del arsenal de la ciudad de Kijów (Kiev) como parte de su servicio militar.
En 1858 se retiró del servicio activo en el ejército y viajó a París a fin de continuar sus estudios en la Escuela de Puentes y Caminos, considerada en aquella época como la mejor escuela de ingeniería en el mundo. Ya siendo ingeniero retornó a Polonia a plegarse al Levantamiento de 1863. Recordemos que en ese entonces Polonia estaba dividida entre Rusia, Austria y Prusia y que este Levantamiento fue parte de la lucha por la independencia. Como teniente coronel formó un destacamento armado con su hermano Gustaw (Gustavo), pero fueron derrotados por los rusos. Fugaron ambos a París donde Edward llegó a dirigir la Escuela Superior Polaca fundada allí por los emigrantes de Polonia, trabajo al cual renunció en 1868.
En 1869, gracias a la gestión de Ernest Malinowski firmó un contrato de locación de servicios – por tres años – con el Estado peruano a través del representante del gobierno del Perú en Francia. El contrato estipulaba que entraba al servicio de la República del Perú para ejecutar de acuerdo con las órdenes del gobierno todos los trabajos relacionados con su profesión y particularmente los trabajos hidráulicos. Asimismo, se comprometía a la creación de una Escuela de Ingenieros, en caso de que el gobierno lo decidiera.
Llegó al Perú en diciembre de 1869. Desde enero de 1870 cumplió con varios esudios y misiones encargadas por el Estado peruano, como los trabajos de reparación del ferrocarril de La Oroya y la participación en la comisión encargada de redactar un nuevo Reglamento del Cuerpo de Ingenieros. En 1872 el Estado peruano le renovó el contrato y el Presidente Manuel Prado le encargó viajar a Europa para conseguir profesores, programas, libros y material de enseñanza para la futura Escuela de Minas. En cumplimiento de esta misión, comprometió e hizo venir al Perú a los mejores técnicos de la emigración polaca: Folkierski, Babiński, Kluger, Wakulski y otros. El mismo vino a ser el fundador y primer director de la Escuela especial de Ingenieros de Construcción Civiles y Minas, aperturada en 1876 y conocida actualmente como la UNI.
En 1880 durante la Guerra del Pacífico y las instalaciones de la Escuela se convirtieron en el cuartel general de las tropas chilenas. Don Eduardo realizó algunas gestiones y logró salvaguardar parte del archivo de la secretaría y de la dirección.
Fue fundador de la Sociedad Geográfica, presidente de la Asociación de Ingenieros, autor de la iniciativa de publicar el periódico científico “Anales de construcciones civiles y de minas del Perú” y co-organizador de uno de los observatorios astronómicos más altos del mundo.
Casado con Virginia Brando tuvo cuatro hijos varones y una hija, Jadwiga. Sus descendientes forman parte de la colonia polaca en el Perú.
La biografía completa de Eduardo J. de Habich, de 186 páginas, escrita por el Dr. José Ignacio López Soria, ha sido publicada en 1998 por el Proyecto Historia UNI.

                                                                                      Isabel Sabogal Dunin - Borkowski

Fuentes: “Los polacos en el Perú”, libro auspiciado por la República de Polonia en Lima;
Wikipedia: Polski Słownik Biograficzny;
Revista “Desde adentro”: Semblanza de Eduardo de Habich
Publicado en la Gazetka "Dom Polski", Nº 27
Lima, Perú, Julio del 2008