lunes, 23 de marzo de 2009
Conferencia sobre Le Clézio
martes, 17 de marzo de 2009
Citación a Asamblea General
sábado, 28 de febrero de 2009
La colonia peruano - polaca se multiplica
Nuevos miembros de "Dom Polski"
lunes, 26 de enero de 2009
Visita del Sr. Adam Szejnfeld al Perú

El Sr. Adam Szejnfeld manifestó repetidamente, que su visita es una continuación de la visita del Premier Donald Tusk en el mes de mayo al Perú, con el objetivo de estrechar la interrelación empresarial, comercial, científica y turística entre el Perú y Polonia.
viernes, 9 de enero de 2009
Agradecimiento al Sr. José Miguel Helfer Arguedas
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Condecoraciones a nombre del gobierno polaco
La dra. Maria Rostworowski de Diez Canseco, historiadora de renombre internacional; el dr. Krzysztof Makowski, arqueólogo y decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Perú; el sr. Tomás Unger, reconocido periodista; el Embajador Edgardo de Habich; la sra. Rosa Larco de Potocki, difusora de la cultura polaca en el Perú y la empresaria, sra. Hilda Kalinowski de Navarrete.
En el 2008 fue también condecorada la sra. Danuta Madej, ex - presidenta de la Asociación de familias peruano - polacas "Dom Polski".
¡Felicitaciones a todos ellos!
¡Feliz Año Nuevo! - Szczęśliwego Nowego Roku!
Szczęśliwego Nowego Roku!
jueves, 18 de diciembre de 2008
Misa de Navidad
Este último 25 de diciembre se realizó la tradicional Misa de Navidad, oficiada por el padre Luciano en la parroquia Nuestra Señora de la Piedad, San Luis, Lima. Terminada la ceremonia pasamos a compartir el opłatek en los salones de la parroquia.A la derecha: el clásico San Nicolás polaco con traje de obispo.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Feliks Woytkowski
Feliks Woytkowski, entomólogo y botánico polaco vivió durante casi 40 años en el Perú, a dónde llegó en el año 1929 acompañado de su esposa Helena Chmielewska y su hijo Jerzy Berdnard de 4 años de edad, un poco al azar y atraído por la selva amazónica; sin embargo, por el estallido de la Segunda Guerra Mundial y acontecimientos posteriores ocurridos en Polonia y la pérdida del contacto con su familia, permaneció casi toda su vida en Perú, durante la cual mayormente recorrió la selva peruana estudiando y colectando insectos y especies de plantas desconocidas para la ciencia de entonces y casi al final de su vida, en el año 1964, pudo retornar a su amada Polonia, donde falleció dos años después, y a donde llegó llevando consigo dos cajas que contenían todas sus notas y apuntes de sus expediciones y actividades científicas juntamente con sus observaciones sobre la cultura y la vida social del Perú de entonces y que consideraba “era lo más precioso que podría ofrecer a su patria”.
Durante su estadía en el Perú (1929-1964) llevó a cabo una obra verdaderamente grande y en condiciones muy difíciles, llegando a realizar más de 60 expediciones a través de todo el Perú por cuenta propia y otras formando parte de expediciones científicas organizadas por botánicos de los Estados Unidos. En el campo de la Entomología, coleccionó y estudió más de mil especies de insectos desconocidos para la ciencia de entonces y entre ellos varios que requerían de la creación de nuevos géneros, llevando algunos incluso su apellido. En el campo de la Botánica, descubrió más de cien nuevas especies de plantas descritas después detalladamente por especialistas y algunas de ellas fueron designadas con su apellido, como: “Monnina Woytkowski”.
Colaboró con decenas de instituciones científicas de Europa y de ambas Américas, a donde enviaba sus descubrimientos y anotaciones. Casi el total de sus colecciones botánicas se encuentran en los Estados Unidos (Herbario del Jardín Botánico de Missouri donde es famosa la colección de plantas peruanas “Woytkowski”) y en el Jardín Botánico de la Universidad de California en Berkley. En el Perú enriqueció y donó cientos de plantas juntamente con sus anotaciones a los jardines botánicos de Lima, exhibiéndose en el Jardín Botánico de la Universidad Agraria más de 600 plantas con sus descripciones y anotaciones. Fue director del Jardín Botánico de Lima de 1942-1945.
Una pasión a la que igualmente dedicó muchos años de su vida fue al estudio y colección de plantas medicinales para la industria farmacéutica Ciba, para lo que entró en contacto con indígenas de la selva, de quienes aprendió mucho en esta labor y su colección representó más de 80 mil plantas de cinco mil especies. Asimismo, a la creación de semilleros y plantaciones de orquídeas, cactos, palmeras y helechos, llegando a plantar más de mil orquídeas, 500 de las cuales realmente buenas.
“Perú: Mi tierra no prometida”, es la obra póstuma de Feliks Woytkowski, muy conocida en el círculo de botánicos y entomólogos y que fue cuidadosamente recopilada y publicada a su muerte por Salomea Wielopolska, en base a sus diarios e información cronológica de todas sus expediciones realizadas durante su vida en Perú, y que gracias al apoyo del Smithsonian Institution de Washington, fue traducido del polaco al Inglés y convierten este libro en un documento valioso y donde se puede revivir momentos importantes de la historia del descubrimiento científico de la biología de la amazonía peruana. El Dr. Martín Brown del “Research Laboratory, Colorados Springs escribió una vez que “Woytkowski fue un héroe de las ciencias naturales”. y la publicación de este libro es un homenaje justo para un personaje extraordinario, quien dedicó su vida a las investigaciones naturales en los campos de la Botánica y la Entomología.
Feliks Woytkowski solía decir que cuando “los polacos hacen individualmente algo útil en el extranjero”, Polonia ganaba importancia y prestigio y que siempre ese fue el propósito de su vida.
Gladys Woytkowski Pinzás
Publicado en la Gazetka "Dom Polski"
Lima, Perú, Octubre del 2008
Reseña de la película "Mi Nikifor"
La película “Mój Nikifor” (Mi Nikifor) nos presenta la figura del ya anciano pintor naif del mismo nombre, quien se instala, sin haber sido invitado, en el taller del pintor Marian Włosiński, donde despliega sus herramientas con la intención de quedarse a trabajar. Esto sucede en el invierno de 1960, en la localidad de Krynica, al sur de Polonia, conocida por sus aguas curativas. La presencia de Nikifor, quien resulta estar enfermo de tuberculosis, afecta la vida familiar de Włosiński, ya que su esposa Hania teme por la salud, tanto de ellos, como de sus dos niñas. Włosinski trata de ubicar a la familia de Nikifor y se da con la sorpresa, que éste no tiene ni familia, ni siquiera partida de nacimiento o bautizo. Tan sólo se rumorea que es hijo natural del pintor Aleksander Gierymski. Al no tener documentos, no puede acceder a los servicios de salud, ofrecidos por el estado, pues ante la ley no existe. Włosinski asume la tutoría legal de Nikifor, a costa de perder su matrimonio, y se hace cargo del anciano artista quien al fin recibe atención médica. También se encarga de difundir su obra, coordina con la prestigiosa galería de arte en Varsovia “Zachęta” una exposición de la obra de Nikifor. A la exposición asisten el Ministro de Arte y Cultura de Polonia y otras personalidades, pero Nikifor ni cuenta se da de lo que pasa a su alrededor. La trama finaliza con la muerte de Nikifor, que deja desolado a Włosiński. Película muy conmovedora, basada en hechos verídicos. El mismo Włosiński participó como asesor en la elaboración de la película. Nikifor, vida y obra
Aquí va una breve nota sobre la vida y obra de Nikifor. Nació en 1895 en Krynica y murió en 1968 en Folusz, otro pueblo de la misma región. Su madre, Eudokia Drowniak, fue una humilde mujer sordomuda, que llevaba agua a los diferentes hospedajes de Krynica. Corre la versión no confirmada de que el padre fue Aleksander Gierymski, uno de los mayores pintores polacos, quien estuvo en Krynica, gozando de sus aguas curativas. Nació con la lengua pegada al paladar, por lo que hablaba de una manera poco comprensible. Nikifor y su madre pertenecían a la minoría étnica de los łemki, que habitaba esa parte de Polonia. Los łemki hablan una lengua eslava, similar al polaco, al ucraniano, al eslovaco y otras lenguas de la región, y en su mayoría practican la religión griegocatólica. En 1947 fueron deportados casi en su totalidad de sus lugares de origen a la parte de Polonia, que antes de la guerra perteneció a Alemania. El mismo fue deportado a Szczecin, de donde se demoró un año en regresar caminando a Krynica. Fue durante esa travesía que se complicó su estado de salud. Fue analfabeta y vivió en la miseria más absoluta. Si bien al sanearse su situación legal, obtuvo ayuda del servicio social del estado polaco. martes, 4 de noviembre de 2008
Imágenes del otoño en Polonia
Festival de Cine "Al Este de Lima"
jueves, 16 de octubre de 2008
Cine polaco presente en el Festival de Cine Europeo en Lima
jueves, 9 de octubre de 2008
Józefa Dunin - Borkowska: Recuerdos de mi juventud en tiempos de la Segunda Guerra Mundial
Al estallar la guerra yo tenía dieciocho años de edad. Mi familia procedía de Lwów, ciudad que actualmente pertenece a Ucrania. Cuando los rusos invadieron esa parte de Polonia, logramos fugarnos de allí hacia el lado del frente ocupado por los alemanes. Fue una travesía peligrosa a través de los bosques. Pasamos con la ayuda de “coyotes” que arriesgaban su vida haciendo pasar gente de un lado al otro del frente. Les pagamos con las joyas de familia. Nos fugamos para no ser parte de las deportaciones masivas de familias polacas. Los hombres de muchas familias fueron deportados a Siberia, las mujeres y los niños a Kazajstán. Éramos una familia numerosa, por lo cual nos dividimos para hospedarnos en casas de familiares al otro lado del frente, pues eran tiempos de escasez.
Luego de un tiempo entré a formar parte de Armia Krajowa (Ejército Nacional), grupo guerrillero mayoritario de la resistencia antinazi. Mi nombre de guerra era Szpilka (Alfiler), ya que era muy delgada. Durante dos años hice de correo, llevando la correspondencia entre Armia Krajowa y Bataliony Chłopskie (Batallones Campesinos), otro grupo guerrillero. La llevaba camuflada en cajas con doble fondo. Encima del doble fondo llevaba caramelos, chocolates u otras cosas. Lo hacía cada vez que era necesario, aproximadamente dos veces por semana en un tren que era siempre controlado por los nazis. Hacían bajar a todos los que viajábamos en la parte del tren asignada a los polacos y revisaban todos nuestros equipajes. Si me hubieran descubierto, me habrían fusilado de inmediato. Yo hablaba perfectamente el alemán, ya que me había criado con una institutriz alemana en casa y eso me ayudó, pues hacía que los nazis no desconfiaran de mi persona. Como no me pasaba nada, cada vez más a menudo no llegaba a guardar la correspondencia en el fondo de la caja. Y en una de ésas a la hora del control, el nazi se interesó en mi caja de bombones. “¿Qué lleva allí?” – me preguntó inquisitivo. “Bombones.” – le dije yo sin pestañear. “¿De veras son bombones?”.”De veras. Sírvase uno por favor” – le dije yo e hice el ademán de abrir la caja para convidarle. El alemán sonrió y se fue, dejándome en paz.
Participé luego en otras acciones de la guerrilla. Nos apostábamos en medio del bosque, sabiendo que pasaría un tren alemán con armamento. Tumbábamos dos árboles, cercando al tren por sus extremos y lo asaltábamos para quedarnos con las armas. En esas ocasiones entrábamos al botiquín y nos bebíamos el alcohol para curar heridas.
Participábamos también en la liberación de niños de los campos de concentración. Me tocó recoger a una niña del campo de concentración de Bełżec, llevarla en tren a la ciudad de Lublin y entregarla a mi tía Marta Łoś que se haría cargo de ella. En el segundo intento similar un nazi me descubrió, rondando cerca al campo de concentración, por lo cual no pude ayudar a ese otro niño. Le supliqué al nazi en mi perfecto alemán que me internara dentro del campo, queriendo salvar mi vida de esa manera, y él, creyendo que yo estaba loca, me dejó ir libre.
A pesar de lo peligroso de aquella época no me daba miedo el morir, sino la posibilidad de quedar inválida. Y aunque parezca increíble considero esos tiempos como los más hermosos de mi vida. Nunca más ésta volvió a tener el sentido que tuvo en aquel entonces y a veces lamento el no haber muerto en la guerra.
Fragmento de los recuerdos narrados por Józefa Dunin – Borkowska de Sabogal, a su hija Isabel, quien los puso por escrito.
Publicado en la Gazetka "Dom Polski"
Lima, Perú, Octubre del 2008
