Na prośbę Pani Wicekonsul Beaty Krzyżanowskiej zapraszamy
dziadków i rodziców z dziećmi Polonii w Limie na spotkanie które z
okazji Dnia Dziecka odbędzie się w lokalu Ambasady RP w Limie w niedzielę 10
czerwca od godz. 10:30 do godz. 13:30. Prosimy o powtierdzenie uczestnictwa pod numer telefonu Ambasady.
martes, 5 de junio de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
Exposición de la Sra. Barbara Kukier
Se invita por la presente a la inauguración de la exposición de la Sra. Barbara Kukier el día jueves cuatro de setiembre a las 19:30 en el Club "Regatas".
Todos los que reciben la "Gazetka" están en la lista de invitados y podrán ingresar al Club.
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Actividades a realizarse,
Actividades culturales
sábado, 2 de junio de 2012
Clara Pawlikowski: Resistir sin cansarse
De niña cuando mi
padre me enseñó a montar bicicleta, me decía:
─Tienes que resistir
manteniendo tus manos en el timón.
Cuando me compraron
patines sucedió lo mismo, pacientemente mi padre me acompañaba a
que los calce y me ayudaba a parar en las ocho ruedas. Aún escucho
lo que me advertía:
─Resiste, no te vas a
caer, mantente parada sin miedo y comienza a rodar.
Cuando estudié en
París y visitaba Polonia mi primo Przemko insistía en que
probara su trineo lanzándome de una pequeña montaña helada. Me
senté como un buda, traía tanta ropa para protegerme del frío que
sólo se me veían los ojos, me agarre con fuerza de los costados del
trineo.
─No tengas miedo vas
a resistir ─ me dijo Przemko.
Al instante sentí el
empujón de mi primo. Grité como una sirena de ambulancia
incontenible hasta que llegué al final tiritando de frio.
Cuando mi hija Carla
era adolescente y disfrutaba con ella los domingos de nuestros paseos
en bicicleta, todo era diferente. Yo me moría de miedo de lanzarme
al by pass de la Avenida Arequipa montada en la bicicleta. Ella
volando como el viento me gritaba:
─Anímate madre, es
full adrenalina.
Los lunes me despertaba
sudando, con sueños aterradores, me veía con los huesos rotos, sin
dientes, tirada en la pista con el chasis de mi bici hecho añicos.
El siguiente domingo se
repetía la misma escena, Carla siempre me gritaba:
─ ¡Atrévete madre!
La primera vez inicié
el descenso frenando hasta que perdí totalmente la velocidad y tuve
que subir empujando la bici.
Poco a poco fui
aprendiendo a soltar los frenos y a soltar los miedos. Hasta que
llegó el día que ambas nos lanzábamos felices y nos dejábamos
chicotear las caras por el viento.
Meditando estas
pequeñas experiencias, casi exprimiendo mis neuronas comienzo a
percatarme que la vida de mi padre y de mi primo estaba marcada por
una historia de resistencia, mi hija con una vida más confortable
era más audaz y, disfrutaba de la velocidad.
Nuestros padres
resistieron y sus hijos aprendimos a resistir y a tomar velocidad a
su tiempo.
En la historia
contemporánea, los polacos resistimos a los alemanes, a los rusos,
resistimos las diversas políticas que segmentaron el país,
resistimos el abandono de los aliados en la sublevación de Varsovia,
resistieron muchos a los campos de concentración. Resistimos al
cambio de nombre realizado por los comunistas.
Resistimos el terror
social con los juicios falseados a los héroes de guerra. Resistimos
el hollín de Nowa Huta que impregna y daña nuestra querida
Cracovia.
Resistieron los
campesinos el despojo de sus tierras. Resistimos la anexión de las
tierras orientales polacas a la Unión Soviética.
Luego vinieron otros
aires menos enrarecidos, más frescos, aún duros. Los sueños de
libertad estaban cerca. En 1988, Walesa se consolida como líder
nacional a pesar de su origen obrero. En 1989 cae el comunismo en
Polonia, viene la Mesa Redonda, Solidaridad deja la clandestinidad y
es reconocida.
En 1994, Polonia
“vuelve a Europa”, se firma el acuerdo de la Asociación de
Polonia con las Comunidades Europeas. Polonia se prepara para ser
miembro de la Unión Europea. En el 2004 Polonia se anexa a la Unión
Europea.
Después de esto viene
la velocidad, la audacia, la carencia de miedos que hablaba Carla.
Ahora, a Polonia no la para nadie. Ha encontrado su ruta, el camino
correcto para canalizar el espíritu nacional y en eso andamos todos
juntos, los de adentro y los de afuera.
No olvidamos al
Instituto de Memoria Histórica que investiga los crímenes de guerra
contra la nación polaca, hay aún que resistir en ese tema: la
posibilidad del olvido.
Clara
Pawlikowski
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Historia de Polonia,
La colonia polaca en el Perú
jueves, 31 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
Conmemoración de la Constitución del Tres de Mayo en Lima
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Actividades institucionales,
Actividades realizadas,
Imágenes
domingo, 20 de mayo de 2012
Gazetka en ciernes
Se comunica por la presente a los socios de "Dom Polski" que de ahora en adelante la edición de la Gazetka será bimensual y que saldrá proximamente.
jueves, 17 de mayo de 2012
Pierogi w Limie - Pierogi en Lima
Zarząd Domu Polskiego i członkinie limeńskiej Polonii przygotowują pierogi do stoiska polskiego na uroczystość rocznicy powstania Urzędu Miejskiego San Isidro w Limie. Informacja o wydarzeniu poniżej.
La Junta Directiva de Dom Polski y damas de la colonia polaca en el Perú preparan pierogi para el stand de Polonia en el evento:
sábado, 12 de mayo de 2012
Sobre la película "Ewa chce spać" (Eva quiere dormir)
Texto y foto: DSBL/Foto referencial: Petit Palais (Paris - Francia). © 2011 Todos los derechos reservados.
Publicado por DSBL en
Cine
a la(s) 21:26
Sobre la película "Koniec świata" (El fin del mundo)
Texto y foto: DSBL/Paris - Francia (2010)
martes, 1 de mayo de 2012
Conmemoración de la Constitución del Tres de Mayo
Se invita por la presente a la colonia polaca en el Perú y al público en general a la Conmemoración del Día de la Constitución del tres de Mayo. Con tal motivo
la Embajada de Polonia en Lima colocará una ofrenda floral al pie del
monumento de Eduardo de Habich. La Asociación "Dom Polski" participará también el evento. Éste se realizará el día 3 de
mayo del 2012 a las 10 a.m. en el Parque Habich, sito en la cuadra ocho
de la calle Gral. Córdova, Jesús María, a espaldas del Ministerio de
Salud.
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Actividades a realizarse,
Actividades institucionales
lunes, 30 de abril de 2012
Agradecimiento a la Sra. Blanca Fernández de Zakrzewski
Agradecemos por la
presente a la señora Blanca Fernández de Zakrzewski por haber
traducido al castellano, durante los últimos dos años, todos los
artículos publicados en polaco en la Gazetka "Dom Polski".
Gracias, Blanca.
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Agradecimientos,
Gazetka,
Traducciones del polaco
sábado, 28 de abril de 2012
Agradecimiento - Podziękowanie
Agradecemos al Sr. Mirosław Wodnicki de Polonia, por el diseño del logotipo que encabeza el presente blog.
Dziękujemy Panu Mirosławowi Wodnickiemu z Polski za zaprojetkowanie logotypu do nagłówka niniejszego blogu.
martes, 24 de abril de 2012
Encuentro con la Sra. Beata Stelmach, Viceministra de Relaciones Exteriores de Polonia
La Sra. Virginia Kalinowski hace entrega de un presente a a nombre de la Junta Directiva de Dom Polski en presencia del Sr. Robert Krzyżanowski, encargado de negocios a.i. de la Embajada de Polonia en Lima.
Presente entregado
La Sra. Vicemnistra rodeada de miembros del cuerpo diplomático y de la colonia polaca en el Perú
La semana pasada, del 16 al 20 de abril, la Sra. Beata Stelmach, Viceministra de Relaciones Exteriores de Polonia, realizó una visita oficial al Perú. El día viernes 20 se reunió con los miembros de la Junta Directiva de Dom Polski y algunos miembros más de la colonia polaca en el Perú.
La semana pasada, del 16 al 20 de abril, la Sra. Beata Stelmach, Viceministra de Relaciones Exteriores de Polonia, realizó una visita oficial al Perú. El día viernes 20 se reunió con los miembros de la Junta Directiva de Dom Polski y algunos miembros más de la colonia polaca en el Perú.
martes, 17 de abril de 2012
Resumen de la entrada previa en el blog
A continuación resumiremos brevemente, para los lectores que no dominan el polaco, el tema de la entrada que antecede a ésta en el blog.
Se trata de una carta de Marlena Gałczyńska, escritora polaca, radicada en Dinamarca, quien está promocionando una página sobre escritores polacos, centrándose en la idea de crear una red de escritores que escriben en polaco fuera de las fronteras de Polonia. Marlena es cocreadora de la página.
Se trata de una carta de Marlena Gałczyńska, escritora polaca, radicada en Dinamarca, quien está promocionando una página sobre escritores polacos, centrándose en la idea de crear una red de escritores que escriben en polaco fuera de las fronteras de Polonia. Marlena es cocreadora de la página.
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Biografia,
Literatura polaca,
Resumen
sábado, 14 de abril de 2012
Literacka inicjatywa polonijna

Szanowni Państwo,
Serdecznie zapraszam Państwa na strony nowego portalu, który powstał w celu promocji polskiej, dobrej literatury za granicami Polski.
http://www.polscy-pisarze.com/
Wiemy, że polska książka jest ofertą pierwszej jakości i najwyższy czas, by świat ją poznał. Chcielibyśmy z nią dotrzeć w pierwszej kolejności do rozsianej po całym świecie Polonii. Jest nas przecież około 17 mln. A później z chęcią zaprezentujemy ją całemu światu.
Nazywam się Marlena Gałczyńska i jestem pomysłodawcą, twórcą i redaktor naczelną portalu. Jestem też polską emigrantką - pisarką i dziennikarką. Autorką Duńskiej Odysei. Wiem, że wśród nas emigrantów istnieje głęboka potrzeba i tęsknota do polskiej literatury. Dlatego postanowiłam wyjść naprzeciw tym oczekiwaniom i razem z grupą ponad 50 pisarzy, wydawców i tłumaczy stworzyć portal przedstawiający i promujący polską książkę.
Chcielibyśmy nawiązać ścisłą współpracę z polonijnymi portalami i regularnie informować Państwa o nowościach książkowych i nowinach ze świata polskiej literatury. Jako, ze nasza inicjatywa ma przede wszystkim wychodzić naprzeciw integracji polskiej Polonii, proponujemy Państwu umieszczenie loga Państwa portalu na naszych stronach i chcielibyśmy także umieścić nasze logo u Państwa.
Wierzymy, że wspólnie uda nam się zrobić coś dobrego dla polskiej literatury, a my - Polonia całego świata na tym skorzystamy i staniemy się sobie bliżsi, niezależnie od liczby, dzielących nas kilometrów.
Serdecznie Państwa Zapraszam!
Z poważaniem
Marlena Gałczyńska
miércoles, 11 de abril de 2012
Sobre la escritora Clara Pawlikowski Andrade
Clara Pawlikowski Andrade es hija de padre polaco y madre peruana, nacida en la región de Loreto. Psicóloga por la Pontificia Universidad Católica del Perú, con una maestría en la Universidad de Boston y un postgrado en la Sorbona. Sus temas de interés abarcan la sicología, literatura, ciencias sociales y otros. Es autora de cuentos para niños, basados en las tradiciones de su tierra. En la próxima entrada presentamos un relato suyo en el que alude a su raíz polaca.Clara Pawlikowski: La colina de las cabras
Hoy veo serenamente, los papeles de mi padre que Lía, compañera de trabajo de mi hija, ha rehabilitado con gran esmero, los palpo uno a uno, no entiendo polaco, veo las fotos y el nombre de mi padre en cada uno de ellos, quisiera estrujarlos, los colocó sobre mi pecho, quisiera haber podido leerlos y tenerlos cuando él vivía.
Hace poco he regresado de Polonia. Después de treintaiocho años fui a visitar a mis familiares. Esta vez estuve acompañada de mi hermana mayor y de mi hija. Realicé este viaje a modo de cumplir una promesa ofrecida hacía mucho tiempo a Fiorella, mi hija, que siempre me reclamaba:
- ¿Cuándo visitaremos la tierra de mi abuelo?
No teníamos fechas ni destinos anticipados así que, disfrutamos ampliamente de nuestro recorrido, de los espectáculos y de la comida.
Mientras estudiaba en Europa los visité muy seguido. Pude deleitarme con las primaveras floridas, escalar las montañas Tatra, patinar en los ríos helados cuando la temperatura de sus inviernos bordeaba los veinticinco grados bajo cero y por primera vez, tomar cerveza caliente. Vi a Polonia empobrecida durante el régimen comunista y a los polacos en su mayoría con expresiones serias, ceñudas y hasta tristes me atrevería a decir, vestidos con gabanes grises y manejando pequeños autos rusos.
Asistí a los funerales de los últimos hermanos de mi padre, muchos de ellos vivieron alejados, en pequeños poblados soportando estoicamente las limitaciones que imponían los gobernantes de turno. Ninguno se favoreció con alguna asistencia especial a pesar de haber luchado heroicamente defendiendo a su patria. Murieron pobres.
Esta vez no encontré riquezas por las calles pero si sentí un país que vibra, vi grandes grupos de turistas, restaurantes ofreciendo servicios diversos, hoteles confortables, supermercados con frutas y verduras frescas, con productos envasados de diversos países y un centro comercial moderno en la vieja Cracovia, entre otras cosas.
Al llegar a Cracovia, mi primo Conrado nos pidió dejar un día libre. Ese día nos entregó ceremoniosamente los documentos que mi tía le había hecho depositario antes de morir y que pertenecieran a mi padre. El único de la familia que emigró a América y nunca retornó a Polonia.
Nos sentamos alrededor de una mesa grande sobre la cual comenzó a colocar un sin número de papeles muy antiguos, mis ojos no se movían, estaban fijos en ellos, tenía una gran curiosidad. Observaba los mínimos movimientos de mi primo enrollando y desenrollándolos. Conrado los sujetaba con gran respeto y poco a poco nos iba entregando y señalando en qué consistían.
Los hermanos de mi padre siempre han sentido por él una gran admiración. Sentimiento que nosotros, sus hijos, nunca compartimos en igual intensidad. Comprendíamos muy poco a pesar que mi padre muchas veces nos contó todo lo que pasó su familia durante la primera guerra mundial y cómo él y sus hermanos habían peleado por su patria.
Conrado hizo una pausa y se detuvo cogiendo entre sus dedos una pequeña cuartilla escrita a mano.
−Este papel lo escribió mi madre relatando cómo escapó el padre de ustedes de un campo de trabajos forzados en Rusia. Lo escribió pensando que algún día yo las encontraría y podría entregárselos – nos dijo.
Mientras mi primo traducía al inglés la historia, yo imaginaba a mi padre, un hombre joven lleno de vida en una situación difícil. Mi hermana y mi hija se mantuvieron calladas con lágrimas que empapaban sus caras.
Mi padre había sido transportado de un campo de concentración en un camión atiborrado de presos políticos en su mayoría polacos jóvenes, mal alimentados, flacos, con las miradas perdidas hacía una estación de tren para que limpiaran la nieve que había caído la noche anterior.
No tenían guantes, la ropa que llevaban eran uniformes raídos y el frío era intenso, les lanzaron a cada uno palas viejas para despejar la nieve de los rieles del tren, en cada palada mi padre sentía que la piel de sus manos difícilmente se despegaba del mango de la pala y cuando lo hacía parte de ella se quedaba sellada en la madera, fue despellejándose poco a poco. Sus manos sangraban, sus zapatos sin medias se hundían en la nieve y ésta entraba entre sus dedos que los tenía morados.
Cuando escuchó el sonido del tren, esperó que estuviera cerca, era una tarde oscura cerrada por la borrasca de nieve, sus demás compañeros saltaron a la plataforma, él en cambio, comenzó a correr entre los abedules por el lado contrario, cubriéndose detrás de ellos cuando podía. Al comienzo la búsqueda fue intensa pero la temperatura tan baja desalentó a los guardias esperanzados en que mi padre moriría por el frío.
Mi padre caminó durante toda la noche en dirección opuesta a la ruta que habían tomado cuando les trajeron a la estación del tren. Caminó acompañado por el ulular del viento y por los copos de nieve que cada vez eran más grandes. Descansaba cuando sus piernas se revelaban y el cansancio le vencía. No comió durante una semana, por las noches caminaba y por el día trataba de cubrirse con ramas y pequeños troncos que encontraba en el camino para no ser descubierto.
Pensaba en su familia, en sus padres y sus hermanos, tenía la seguridad que llegaría salvo.
Finalmente, encontró la cabaña de unos campesinos rusos que lo acogieron con mucho temor, le curaron sus heridas, arreglaron su vestimenta y le permitieron pernoctar algunos días, ellos tampoco tenían muchos alimentos.
Cuando ya se sintió más aliviado, los rusos le indicaron cual era el recorrido más corto y seguro para llegar a Polonia; le faltaban varios días de caminar y el tiempo era cruel, era uno de los peores inviernos que habían tenido en esa zona. Mi padre aún no había cumplido veinte años, a pesar de su físico venido a menos por la falta de alimentos, no se amilanó y comenzó su viaje de regreso.
Luego de deambular semanas enteras orientándose por las estrellas se presentó en casa de sus padres. Su llegada la describió así mi tía:
−Lo vimos salir a la guerra como un niño y regresó maltratado pero hecho un hombre.
Este viaje a Polonia fue diferente, mi hija tuvo largas conversaciones conmigo antes de acostarse, recuerdo que alguna vez me dijo con determinación:
−Esta es la pieza de mi historia que faltaba.
−Te veo decidida –le respondí
−Tú eres una hoja que se menea fácilmente con el viento, pero en los grandes huracanes tu fortaleza sujeta nuestros cimientos y acá está el origen de todo eso –abrazándome me confesó.
Yo también ahora entiendo muchas cosas, doy fe que sólo con ese temple mi padre pudo acostumbrarse a la selva, al calor y a sus inclemencias.
Hoy vengo llegando del cementerio. Poco podía hacer estando tan lejos, quería rendir homenaje a mi padre, un soldado polaco, condecorado en la Primera Guerra Mundial, peleando por su patria, en este fatídico sábado cinco de abril.
Le llevé flores blancas y tuve una larga charla con él, le escuché contarme sobre su país como en otros tiempos. A pesar de vivir en Iquitos, se mantenía muy bien informado sobre la participación de sus paisanos en la segunda guerra mundial. Le escuché repetir que algún día los rusos tendrían que aceptar la matanza de Katyń.
−Cerca de veinte mil oficiales y civiles polacos, entre ellos miembros de la intelectualidad fueron ejecutados por orden de Stalin, en la primavera del cuarenta.
−Una verdadera matanza – le contesté
−Los ingleses aliados de los rusos en la Segunda Guerra Mundial, encubrieron a los culpables. Churchill pidió al presidente polaco en el exilio “olvidar el asunto”. Se limitaron a acusar a los alemanes de las fosas comunes encontradas en los campos alrededor de Katyń, en la Colina de las Cabras – continuó.
− ¿Cómo fue?
− Los rusos cargaron a los alemanes con la culpa durante cincuenta años, pero ellos fueron los asesinos.
− ¡Cobardes! −exclamé.
− Una a una fueron desapareciendo las personas que denunciaban o investigaban la matanza. Uno de ellos Sikorski, incansable buscando a los culpables murió en un sabotaje aéreo en el Mediterráneo; otro de apellido Martini fue asesinado violentamente en la puerta de su casa por una pareja de jóvenes. Estos fueron apresados y colocados en una cárcel de alta seguridad, pero a los tres días se fugaron y nunca más se supo de ellos. Sin embargo, Martini, antes de entregar su informe sobre la investigación que realizó en Katyn dejó copia de la misma a un notario en Suecia. Años más tarde, esta prueba sirvió para desenredar los apretados nudos rusos.
Yo le escuchaba silenciosa.
−Alguna vez Sikorski le preguntó a Stalin por los prisioneros polacos, éste le respondió con evasivas diciendo que no existían prisioneros polacos en territorio ruso y que quizás después de la amnistía hayan huido hacia Manchuria.
−Claro, ya estaban muertos – susurré.
−Los cadáveres presentaban tiros en la nuca y heridas de bayoneta, las manos estaban amarradas con nudos usados sólo por los rusos. En la premura los cadáveres no habían sido despojados de sus pertenencias. Gracias a esto se les pudo identificar.
−Cuentan,- continuó −que un oficial subalterno persiguiendo a una jauría de lobos que azolaba la zona de Katyń encontró un lugar escarbado, una cruz hecha de abedul, y mucha osamenta humana, su hallazgo lo reportó a sus superiores.
Yo le interrumpí diciendo:
−Otra vez los abedules en tus historias, me los imagino blancos cubiertos de nieve con sus troncos nudosos.
Hubiera sido ideal que mi padre viviera cuando el gobierno ruso de Boris Yeltsin admitió oficialmente la responsabilidad de la Unión Soviética en el crimen de Katyń en abril del 90, cincuenta años después de la masacre. Dos años después el líder soviético envió al Presidente Lech Wałęsa los archivos secretos del caso.
Aprovechando su silencio le conté con los ojos llenos de lágrimas del avión que se estrelló hoy sábado en los alrededores de Smoleńsk, llevando a los familiares de las víctimas, a políticos, a gente importante de Polonia y a su Presidente. Ellos iban a reivindicar a esos muertos y, no pudieron hacerlo. Se cumplía el setenta aniversario de esa matanza.
“Hay vibraciones malignas que atraen en ese lugar” me dijo y continuó;
“El águila de la bandera está comiéndose las uñas para reemplazarla por unas nuevas, muchas veces mi pueblo, que es tu pueblo, se levantó de las cenizas”.
Manejando de retorno hacia mi casa, mirando mis brazos estirados dirigiendo el timón, veía mi sangre llena de coraje y valentía que mi padre supo inculcarme desde pequeña y en actitud reverente atajé las lágrimas que caían en su recuerdo.
Clara Pawlikowski
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